Una jornada para olvidar en el césped pero que demuestra el grupo que somos. Volvimos a salir dormidos, espesos con el balón y totalmente fuera de posición, regalando una primera mitad en la que nos fuimos perdiendo tres a cero aunque tuvimos opciones claras de marcar. En la segunda parte cambiamos el chip, nos hicimos dueños del partido y empezamos a dominar buscando la remontada, pero la desgracia se cruzó en nuestro camino. En una jugada él solo, Pedro se lesionó y el partido tuvo que pararse media hora hasta que llegó la ambulancia. Fue un palo durísimo para todos. Tras ese parón tan largo volvimos al campo completamente fríos y con la cabeza en otro sitio. Duele la derrota y el mal inicio, pero lo mejor del día llegó al final. Nos fuimos todos de cena de equipo para despejar la cabeza, pasar un buen rato juntos olvidándonos de lo ocurrido en el campo y brindar por la recuperación de nuestro compañero. En las malas es cuando más unidos estamos.