¡Calor, sufrimiento y una reacción tremenda! Arrancamos el encuentro con una primera mitad bastante aburrida y atascada, donde las altas temperaturas nos pesaron en las piernas y apenas fuimos capaces de proponer nuestro juego. Pero en la segunda mitad todo dio un vuelco espectacular. Entró Padrino al campo y revolucionó por completo el partido, dándonos esa chispa, desborde y velocidad que nos estaba faltando. Aunque mejoramos muchísimo, nos tocó sudar sangre y sufrir hasta el último segundo para poder celebrar. Un partido de casta donde supimos aguantar el tirón y en el que los cambios nos dieron la vida.